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Parque Nacional de Ordesa

Existen 3 rutas de acceso al parque: la primera parte de la localidad de Torla, y desde allí nace una pista que penetra en el valle hasta un aparcamiento, donde se deja el coche, el acceso está limitado. La segunda ruta se toma desde Escalona, a unos 10 km. de Aínsa, desde donde parte un ramal al cañón de Añisclo, un poco más arriba, desde Puértolas, otro que se dirige a las gargantas de Escuaín. Y la tercera ruta de acceso se sitúa en Bielsa, a unos 33 km. de Aínsa, donde se encuentra la entrada para el valle de Pineta.

Una vez en el parque existen multitud de rutas y excursiones de diferente dificultad que se pueden realizar. Aquí proponemos algunas de ellas:

- Senda de los Escaladores

La excursión que proponemos para conocer la naturaleza del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es la Senda de los Escaladores, llamada de esta manera porque es el camino frecuentado por los fanáticos escaladores cuando se dirigen
a escalar al Tozal del Mallo y a los muros desplomados de la pared del Espolón del Gallinero, en el circo de Cotatuero.

La primera parte de la excursión, hasta que se llega a los pies del Tozal del Mallo, es una dura y larga subida a través del bosque superando escalones naturales formados por enormes raíces de haya. A partir del circo de Carriata el sendero es llano y fantástico, caminado debajo de descomunales bloques calcáreos que parecen a punto de caerse, y que son el terreno de juego preferido de muchos escaladores que practican en estas extrañas paredes descompuestas.

Después de pasar por debajo del famoso Espolón del Gallinero, el sendero llega a la altura de una magnífica cascada para comenzar el descenso hacia el aparcamiento del valle de Ordesa atravesando un hayedo con ejemplares viejos y enormes. Caminar por los bosques y montañas de Ordesa es empaparse de naturaleza. Es vivir por unos instantes cerca de las fuentes de la vida. Es disfrutar con el impresionante espectáculo de ver a una cordada de escaladores retando a la gravedad en unas paredes extrañas y difíciles. Caminar por Ordesa es hacer verdadero excursionismo.

  • Distancia: 9 km.
  • Fuentes: En el aparcamiento y en arroyos del recorrido.
  • Desnivel: 500 metros.
  • Estación recomendada: Finales de primavera, verano y otoño.
  • Duración: 5-6 horas.
  • Punto de partida: desde Torla llegar al aparcamiento del Parque Nacional de Ordesa. En el aparcamiento hay que caminar por la carretera de Torla durante un kilómetro hasta que aparece por la derecha el sendero que asciende al circo de Carriata y al Tozal del Mallo a la altura de unas praderas.En pleno bosque hay que dejar un sendero que aparece por la izquierda y seguir subiendo. El sendero sale del bosque a la altura de un arroyo y aparece sobre nuestras cabezas la impresionante pared del Tozal del Mallo, muy frecuentada por los escaladores. Antes de vadear el arroyo hay que desviarse a la derecha para seguir el camino que recorre la base de las paredes del Espolón del Gallinero, otro de los muros donde se encuentran las vías de escalada más solicitadas por los escaladores. Después de recorrer el cómodo sendero de los escaladores el camino llega a la altura del circo de Cotatuero, donde una magnífica cascada se descuelga. Antes de llegar a la cascada hay que desviarse a la derecha para comenzar el descenso al valle. Desvío a la derecha por el camino principal del valle del río Arazas. Aparcamiento del Parque Nacional de Ordesa y final de la excursión.

- Cola de Caballo y Gradas de Soaso

Para llegar al paraje de la cascada, el camino atraviesa un frondoso hayedo entre las enormes fallas calcáreas del valle del río Arazas.

A partir de la Cola de Caballo el camino se encuentra con el paso de las clavijas de Soaso. Quien se atreva a superar este popular tramo del camino por las clavijas que salvan el circo de Soaso no debe tener nada de vértigo.

El hielo de los glaciares fue el escultor del valle de Ordesa. Los cambios de temperatura hacían que el hielo se dilatara y contrajera hasta romper las rocas y formar las curiosas terrazas características del Parque Nacional. Las cascadas, saltos de agua y torrentes son otro de los elementos típicos de Ordesa.

  • Distancia: 14 km.
  • Fuentes: En el aparcamiento y en varios arroyos durante el recorrido.
  • Desnivel: 500 metros.
  • Estación recomendada: Finales de primavera, verano y otoño.
  • Duración: 5-6 horas.
  • Punto de partida: aparcamiento del Parque Nacional de Ordesa. y seguir el sendero señalizado con las marcas rojas y blancas del GR-11 que se interna en el interior del valle del río Arazas. El camino pasa junto a la cascada del Estrecho rodeado por un profundo bosque de hayas. Hay que continuar subiendo por el mismo camino. El río Arazas forma espectaculares escalones de agua y pequeños rápidos conocidos como las Gradas de Soaso. Hay que seguir de frente por el mismo camino hasta llegar al Circo de Soaso y cascada de la Cola de Caballo. En el puente que atraviesa el río damos por termina la primera parte de la excursión. Queda el retorno al aparcamiento por el mismo camino.

- Faja de Pelay y Senda de los cazadores

Se conoce con el nombre de «faja» los salientes que en forma de cornisa se han ido formando en los altos murallones rocosos de esta zona del Pirineo como consecuencia del rosario de erosiones. La vegetación se desarrolló de tal manera en estas cornisas que hace resaltar el color gris de las paredes. En el valle de Ordesa se han formado varias fajas: Diazas, Duáscaro, Mondarruego, de las Flores... y la de Pelay, quizá la más interesante. Tiene una altura media de 1.900 metros y alcanza la máxima altitud, 1.949 m, frente al circo de Cotatuero en el lugar conocido como Planeta de Calcilarruego. La faja tiene tres entradas posibles: por la puerta del Parque siguiendo el camino de Turieto, por la senda de los Cazadores, y por la ribereta de Araza. Para esta excursión elegimos la segunda.
La excursión a la faja de Pelay, situada en el murallón sur del valle de Ordesa, es la primera que deben hacer quienes no dispongan de mucho tiempo, pues permite adquirir una visión de conjunto de lo que es la esencia del cañón, sin necesidad de subir más arriba, y al mismo tiempo sirve de orientación para los que se dispongan a introducirse en el macizo de Monte Perdido.

Horario: entre 6 y 7 horas (ida y vuelta).
Punto de partida y de llegada: El recorrido comienza al final del aparcamiento de la pradera de Ordesa, en un camino a la derecha que pronto nos permite cruzar el río Araza por un puente de madera y nos introduce de lleno en la ascensión de la Senda de los Cazadores; un cartel colocado en el inicio de la senda nos permite comprobar que estamos en el buen camino. Se trata de una ascensión zigzagueante que nos hace ganar altura por la faja de Pelay. La subida es empinada y probablemente resbaladiza; en invierno la presencia de hielo es habitual por lo que no se recomienda a menos de estar equipados para la progresión en hielo.

Al cabo de una hora y media de ascensión jadeante, llegaremos al mirador de Calcilarruego, punto culminante de la ruta. El bosque ha desaparecido, aunque habremos salvado más de 600 metros de desnivel por la escarpada y umbría ladera septentrional de la sierra de las Cutas o Cárquera. Situado a 1.952 metros de altitud sobre un promontorio rocoso, Calcilarruego es, además de un mirador, un pequeño refugio de fortuna. Desde él se divisa una de las panorámicas más geográficas de Ordesa en la que se suceden los circos como el de Cotatuero y Carriata, y cumbres emblemáticas como las del Tozal de Mallo, el Gallinero y Fraucata. Y a nuestros pies, perdido en el fondo del valle, el río Araza, alimentado por un torrente que baja a trompicones del circo de Cotatuero. La parte más dura del recorrido se ha acabado; a partir de ahora, el terreno es prácticamente llano y algo descendente a lo largo de toda la faja de Pelay, circunstancia que nos permite observar la variada flora que crece a nuestros pies. A medida que nos acercamos al circo de Soaso, la senda continúa perdiendo altura hasta coincidir con el camino que discurre por el fondo del valle paralelo al Araza. A la izquierda del circo se observa la cascada de la Cola de Caballo, impresionante desde la base, y por encima de él se adivina la presencia del refugio de Góriz, punto de arranque de las ascensiones al Monte Perdido. El regreso lo haremos por el bullicioso camino del fondo del valle.

- Llanos de Lalarri

Recorrido que nos lleva desde el Parador de Monte Perdido hasta los Llanos de Lalarri, en el Valle de Pineta perteneciente al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Paseo especialmente recomendable para los que deseen hacer un corto recorrido o dispongan de poco tiempo.

  • Desnivel: 280 m.
  • Duración: Ida y vuelta de dos a tres horas.
  • Consejos: Paseo especialmente recomendable para los que deseen hacer un corto recorrido o dispongan de poco tiempo.
  • Punto de Partida: Aparcamiento del Parador Nacional Monte Perdido. Desde el parador bajar por la carretera unos 50 m. hasta la fuente y ermita de la Virgen de Pineta. Junto a ésta sale una senda que en pocos metros se interna en un profundo hayedo. El camino bien marcado no tiene perdida y, en su parte final coincide con la pista de acceso restringido que desde el fondo del valle accede a los llanos de Lalarri.

Coronados éstos la panorámica es sensacional extendiéndose ante nuestros ojos unos grandes prados llanos en los que pastan rebaños de vacas y algunos caballos. Este punto constituye un buen mirador desde el que observar las paredes de Pineta y sus picos cimeros (las Tres Marías), el collado de Añísclo, el macizo de las Tres Sorores o Monte Perdido y el puerto de la Lera. Los llanos pueden recorrerse tranquilamente hasta el fondo del valle en donde las aguas del barranco de Lalarri, provenientes de los lagos de la Munia rompen en varias cascadas que merece la pena contemplar
Para la bajada se propone un recorrido diferente, tomando la pista que lleva a los llanos y descendiendo por ella hasta una indicación que nos conduce a través de un pequeño camino a la izquierda hacia unas hermosas cascadas, muriendo en las proximidades del parador. Los que lo deseen pueden bajar por el camino de subida o continuar por la pista rodeando el fondo del valle, para cruzar frente al parador un pequeño puente sobre el Cinca que nos sitúa de nuevo en el punto de partida.