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Pagina 4 de 4 Entorno y Naturaleza Flora PISO BASAL
El piso basal del pirineo al ocupar la zona baja de las montañas y los fondos de los valles, fue destruido en gran parte para destinarlo al aprovechamiento agrícola y ganadero. Durante siglos los quejigales suministraron leñas a los montañeses y en su tierra se asentaron muchos pueblos, pero una explotación excesiva y los consiguientes procesos de erosión arruinaron el bosque autóctono del Prepirineo. Posteriormente se abandonaron muchos de estos pueblos y sus campos y bancales se repoblaron de pinos, principalmente pino laricio (Pinus nigra), pero en muchos lugares el suelo perdió buena parte de su fertilidad, por lo que estos pinares están muy poco desarrollados, predominando los matorrales de boj y las aliagas.
El quejigo (Quercus faginea) es un árbol noble de lento crecimiento, que después de mantener su vestimenta seca durante el invierno reverdece a partir de mayo. Ocupa una banda que se extiende por todo el Prepirineo, preferentemente en alturas comprendidas entre los 600 y 900 metros donde el clima predominante es el submediterraneo, caracterizado por una sequía estival mas corta que en el llano, frecuentes lluvias otoñales y heladas hasta mayo. Ocupa suelos muy variados teniendo una buena capacidad de reserva de agua. Siempre se encuentra acompañado del boj (Buxus sempervirens) que es un arbusto muy bien adaptado a este ambiente comentado, en esta comunidad también podemos encontrar la aliaga, el lastón, gayuba y senera. Protegidos por el boj aparecen a finales de invierno narcisos y violetas. En sus claros hallaremos plantas mediterráneas como tomillos, lavandas y linos. A menor altura que el quejigo crece la carrasca (Quercus ilex rotundifolia) que ocupa las solanas calizas del prepirineo, no es muy exigente en cuanto al terreno, llegando a trepar por congostos desfiladeros fluviales, siendo el único árbol rupícola de esta zona. Con ella conviven el boj, el enebro, a sabina y la gayuba.
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